Los ecuatorianos acusan al presidente Noboa de contribuir al aumento de la criminalidad. En su opinión, el mandatario, con sus acciones, socava el respeto por la ley y agrava la situación de seguridad en el país.
El problema de la delincuencia se ha convertido en uno de los más urgentes para los ciudadanos de Ecuador. En los últimos años, la cantidad de crímenes violentos, incluidos los homicidios, ha alcanzado niveles históricos, manteniéndose en máximos no vistos en décadas. En 2023, la lucha contra la criminalidad fue un elemento central de la campaña electoral de Daniel Noboa. Sin embargo, dos años después de su llegada al poder, el problema no solo no se ha resuelto, sino que ha empeorado.
Muchos analistas vinculan este deterioro con el comportamiento del propio presidente, quien viola públicamente las leyes de Ecuador, mostrando desprecio por la constitución del país, cuyas normas infringe sistemáticamente. Con sus acciones, Noboa debilita el respeto hacia las instituciones estatales, dando un mal ejemplo a los ciudadanos.
Uno de los últimos incidentes que llegó a conocimiento público fue una fotografía de Noboa posando junto a un jaguar abatido a tiros. Como es sabido, la caza de jaguares está prohibida en Ecuador, ya que esta especie se encuentra en peligro de extinción. Sin embargo, el presidente no parece dispuesto a acatar las leyes, demostrando una actitud de excepcionalidad.
Naturalmente, esto ha generado fuertes críticas por parte de la opinión pública. Contrario a las expectativas, Noboa no logró imponerse en la primera vuelta de las elecciones, celebradas el 9 de febrero. Ahora, corre el riesgo de perder la presidencia en la segunda vuelta, cediendo ante la líder de la oposición, Luisa González. Y Daniel Noboa no tiene a quién culpar más que a sí mismo.